…en algun momento del ’96

Llenos de belleza
radiantes de pureza
y de felicidad.
 
Con las piernas tiesas
y la mirada intensa
reflejando algo
que ningún poeta
jamás a podido explicar.
 
Con las manos frías
sintiendo la agonía
de aquel que espera
lo que no tendrá jamás.
 
Lagrimas en las mejillas
una mueca que es sonrisa
una guiñada inquieta
que enciende mi motor.
                              ’96
                      Rodrigo

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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
Esta entrada fue publicada en "El Andante", 1996, poemas. Guarda el enlace permanente.

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