10/19/’99

Cansada como estaba
de conocer solamente la noche
un buen día la luna se bajó del cielo
no dijo a nadie a donde iba y se marcho.
 
Se ocultó en el mar
y nunca más salió……..
y así fue la primera noche sin luna.
 
Como un loco el sol la buscó
buscó en bosques
volviéndolos desiertos
buscó en lagos
que charcos fueron
y miró al mar buscando un espejo
encontró lo esperado……
su reflejo.
 
Despertó Dios de su largo sueño
al escuchar el silencio del caos.
 
“¿Quien alumbra la noche?”
preguntó el eterno
y estornudó un millón de estrellas
para adornar al cielo
pero el sol nada decía
al parecer las estrellas
eran una muy distante compañía.
 
Y para tratar de alegrar
a su incandescente hijo
el verbo le arrancó una llama
le dio vueltas en sus manos
y la bendijo
y así fue la primera noche
de luna nueva.
 
Pero ni un millón de estrellas
ni la infante luna que apenas nació
harían olvidar al sol
el amor que perdió.
 
Ninguna como la que antes tenía.
                                            10/19/’99
                                            Rodrigo
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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
Esta entrada fue publicada en "El Hambre de las Termitas", 1999, poemas. Guarda el enlace permanente.

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