10/16/’03

Yo era el poeta de la mala hora
de lengua incapazmente seductora
era el de la punta fina
el de las manos que hablan
el sol en la espalda
y de moños que se aflojan.
 
En tantas noches
de absurda magia pura
lleve a mis dedos al borde
de la mas exquisita locura.
 
Era el que nunca olvida
el alegre taciturno
de la barba perdida.
 
Y cuando a la puerta de “La Pregunta”
me salía al paso alguna inhibición
me negaba al vaso
y bebía de la boca
de la mas puerca contradicción.
 
Era el profeta de lo que no se dice
amigo del fuego
arquitecto de cicatrices.
 
Maldito por el verbo
adicto al morbo
dulcemente embustero
incompleto
transparente
y gordo.
                      10/16/’03
                       Rodrigo            

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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
Esta entrada fue publicada en "Sin Sol", 2003, poemas. Guarda el enlace permanente.

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