5/13/’12

“Te he dicho que no me gusta
que te sacudas los dedos en mi cara”
me dijo la segunda de dos hermanas
pero como nunca me molesté
en aprenderme sus apellidos
seguí haciéndoles lo que me dio la gana.
 
Quizá si fuéramos de esos
con miedo a lo prohibido
nos hubiéramos ahorrado
más de una bala
pero nunca hubiésemos sentido
el calor de tres camas
ni esta soledad que nos reclama.
 
Dándole paso al castigo
no sentimos la cruz menos pesada
pero prolongamos la apelación
en las cortes del destino
dándole tiempo de regresar
a nuestras hadas…
… y ese será de todos estos datos
la única parte que no sea necesaria.
 
Pero como siempre supieron
que la única promesa que les llegaría a cumplir
sería esa de nunca darles un consejo
fue que nunca se reprimieron
encontrando en los ojos de la otra
el más primitivo de los reflejos
y de todos los besos
los más obscenos…
… por eso nunca nos quejaremos
cuando llegue el día en que la humedad
se acoja al calor de nuestros culos.
                                               5/13/’12
                                               Rodrigo
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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
Esta entrada fue publicada en "Deconstrucción o Alguien me Debe un Final Feliz", 2012, poemas. Guarda el enlace permanente.

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