6/15/’13

El hijo bastardo que nunca tuve
y la puta doncella de mis masturbaciones
atormentan los sueños del poeta
que solo se atrevió a vivir en canciones.
 
Esta impuesta soledad
que masacra los sentidos
se puja
           empuja
y hace temblar
hasta al mas canalla de los forajidos
ese que peleó sin tirar jamás la toalla
pero tal cual
perdió el camino al nido.
 
La ruta de la sangre
y la cicatriz que guarda a su sombra aquel ombligo
son solo lejanas memorias
recuerdos que recuerdan la violenta resaca
que dejan tras de si los suspiros.
                                                   6/15/’13
                                                   Rodrigo
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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
Esta entrada fue publicada en "Souvenir" (Corrientes 915), 2013, poemas. Guarda el enlace permanente.

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