4/22/’15

A veces no recordamos que estamos vivos hasta que nos duele la vida. Creo ese es el único propósito del dedito chiquito del pie: dolor. Dejar enganchado el dedo en alguna esquina nos llena de vida porque nos llena de dolor, de interrogantes existenciales y de dolor.

— ¡Me cago en dios!
Al parecer Trixie abrió la puerta del baño y se llevó el dedito enredado. Que alegría escucharla maldecir.
— ¡Puñeta!
Pero pues, de seguro dirá todo (como todo) fue mi culpa. El que no pueda parar de reír no ayudará en nada a mi defensa.

Supongo que los griegos y los romanos no usaban puertas. Porque nunca he visto una estatua de una chiquita desnuda, sentada en el piso frío de un sucio motel, chupándose el dedito del pie mientras una solitaria lágrima ríe conmigo y llora con ella. ¡Hermosa! Pero mejor oculto esta erección de su dolor, no sea lo de echarme culpas pase a un plano mayor. Después de todo fui quien la mandó al baño a por toallas y ahora llora tirada en el suelo junto a sus pantis, sin siquiera secar la leche de sus tetas.

Creo debo esconder los cuchillos.
4/22/’15
Rodrigo

igh

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Acerca de sincalma

Tengo una boca y la se usar lo se por que se mentir...
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